GUÍA DE
PASEO ALPUJARRA

Descubre las Alpujarras granadinas con una ruta que recorre sus olivos centenarios.

Tiempo: 2:15 horas Pasos: 11.830

  • La senda que vamos a caminar nos permite adentrarnos en el corazón de la Alpujarra granadina, una comarca recóndita y de difícil acceso, que ha mantenido su arquitectura y su sabor intacto y que ha atraído a viajeros y artistas de todo el mundo. Pasear por este paraje andaluz significa visitar pueblos escondidos entre acantilados y valles cerrados e impregnarse del legado árabe que se infiltra en toda la región.

    Nuestra ruta arranca en Órgiva, capital de la comarca, un pueblo con solera que cuenta con su parroquia, su barrio alto de calles empinadas o su río Guadalfeo. La tranquilidad de este territorio ha atraído al ex batería del grupo Génesis, Chris Stewart, que reside allí desde hace años y ha escrito un libro “Entre limones”, en el que relata los avatares de un inglés al regentar un cortijo sin saber cómo hacerlo.

  • El camino comienza en la carretera de Órgiva a Motril, justo a la salida del pueblo frente al bar Mirasierra, llegamos a un letrero que anuncia la senda circular, que recorre 6 kilómetros y no presenta ninguna dificultad. El trayecto es muy relajante, ya que mientras andamos podemos escuchar el agua de las acequias que bordean los cortijos colindantes y la del río Guadalfeo.

    A lo largo del trayecto vamos a poder disfrutar de esos grandes troncos de olivos tan retorcidos por el tiempo que nos hacen imaginar todas las historias y leyendas que atesoran, ya que fueron plantados en la época de los árabes.

  • Si seguimos adelante, volvemos a salir a la carretera de Órgiva hacia Motril  y pasamos por delante del cámping de la localidad. Tenemos que cruzar la carretera, bajar hasta el puente de los Siete Ojos y llegar hasta el río Guadalfeo. Por este camino continuamos hasta alcanzar el río Chico.

  • Si atravesamos y subimos por el sendero, vemos uno de los olivos más grandes de la localidad, que se encuentra al lado de la pista.

  • Curiosamente, los olivos hacen la misión de invernadero y los árabes los plantaron para cobijar bajo sus copas a los naranjos y limoneros con el fin de preservar sus frutos del frío y las heladas del invierno. De esta manera, durante la ruta, podemos contemplar un colorido paisaje en el que se entremezclan los vivos colores verdes y anaranjados de los cítricos con el verde grisáceo y austero del olivo.

ALPUJARRA